Cabeza forjada en acero especial.
Temple en la base de impacto y pena.
Base y pena pulidas y barnizadas.
Mango con alma de acero revestido con polipropileno y refuerzo de fibra.
Empuñadura inyectada.
Cabeza fijada con epoxi y perno elástico.
DIN 1041.
Los martillos son sometidos a un proceso de temple localizado para tener dureza adecuada en la base de impacto y en las penas para soportar el uso continuo por largos períodos.
Ensayos de dureza son realizados periódicamente para garantizar la calidad de las piezas producidas.
Para verificar la integridad del material después del tratamiento térmico aplicado en las cabezas de martillos y mazas, son realizados ensayos de impacto y análisis de partículas magnéticas.
Golpear punciones y pernos, y para remachar, deformar o enderezar metales no endurecidos.
Las herramientas son producidas y testadas bajo normas específicas.